lunes, 26 de junio de 2017

Kamala Suraiya Das - Dos poemas



imagen de Catrin Welz-Stein

Los raros

Habla girando hacia mí una mejilla
Marcada por el sol, su boca, una caverna
Oscura donde brillan estalactitas de
Dientes desiguales, su mano
Derecha sobre mi rodilla, mientras nuestras mentes
Son empujadas a correr hacia el amor.
Pero tan sólo se pasean, trastabillando
Ociosamente sobre charcos de
Deseo… ¿puede este hombre de
Ágiles dedos desatar
Algo más vivo que el
Hambre ociosa de una piel? ¿Quién puede
Ayudarnos que haya vivido largo tiempo
Y haya fracasado en el amor? El corazón,
Un depósito vacío esperando
Largas horas, se llena a sí mismo
Con enroscadas serpientes de silencio…
Soy rara. Únicamente
Para guardar las apariencias hago ostentación,
A veces, de un deseo exuberante.


***



imagen de Catrin Welz-Stein

Enamorada

¿A qué me recuerda la boca ardiente
Del sol, llameando en el cielo
De hoy? … ¡Oh! Sí, su
Boca, y… miembros como plantas
Pálidas y carnívoras estirándose
Hacia mí  y la triste mentira
De mi inagotable deseo. ¿Dónde está
El espacio, la excusa o incluso
La necesidad del amor? Porque, ¿no es cada
Abrazo algo completo, un
Rompecabezas acabado, cuando boca sobre
Boca miento, ignorando mi pobre y
Melancólico pensamiento, mientras el placer,
Con premeditada alegría,
Atruena ásperamente en el
Silencio de la habitación…? Al mediodía
Miro los cuervos flacos volando
Como peces con alas – y por la
Noche, desde detrás de la calle Burdwan,
Los portadores de muertos gritan, ¡Bol
Hari Bol!, extraño acompañamiento
Para noches sin luna. Mientras paseo
Insomne por la veranda un
Millón de preguntas surgen en
Mí, todas sobre él y
Esta sensación i por la piel
Que no me atrevo todavía en
Su presencia a llamar nuestro amor.

Fuente: Kamala Suraiya Das - La vieja casa de juguete y otras historias - Colección Torremozas - Madrid 2004. Traducción y Prólogo: Isabel García López.





2 comentarios:

J. Blesser dijo...

Son /somos tantos los "raros", los que se niegan serlo, los que se sienten o sentimos "felices" de estar en esa rareza que hace frente a las rutinas.

Un saludo

María Germaná dijo...

J Blesser, quizás porque muchos no aceptan sentirse ajenos a una determinada situación y lo importante para ser feliz sea ser uno mismo y aceptar las propias extrañezas.


Un abrazo